El fin era el proceso

La pregunta no era inocente. Al menos no tanto como podría interpretarse de entrada. Su objetivo no era reunir respuestas, que también. Pretendía generar reflexiones en la búsqueda de esas respuestas, se encontraran o no. El fin era el proceso.

No andaban muy descabelladas quienes sospechaban que estaba relacionada con ese debate sobre la esencia identitaria por la que pelean algunos sectores del feminismo. Seguramente el subconsciente hizo su trabajo y, entre tantos dimes y diretes, surgió el interrogante. A saber.

Esto, como nada de lo que propongo, es científico. Las batas blancas siempre ocultan manchas bajo los pliegues, cuidado. Con todo, sí contaba con una hipótesis de partida que creo haber contrastado, para bien o para mal.

Una mayoría significativa de las aportaciones tiende a definir al hombre con características de la masculinidad hegemónica, con lo peor del estereotipo. Probablemente, y por ahí van mis conclusiones, si le sacamos esas características tóxicas, no quedará nada, porque ser hombre no es más que cumplir con los mandatos de género e intentar demostrarlos públicamente una y otra vez, en busca de reconocimiento externo (uno de sus principales mandatos, mira por donde).

Otras voces recogidas hablan de búsqueda, reconstrucción, reinvención, reeducación… Salirse del marco, en definitiva.

No está ausente cierto maternalismo condescendiente. También asoma, poco por suerte, alguna mirada biologicista.

Las respuestas me sugieren (o refrescan) más preguntas:  Si buscamos otras formas de vivir, de sentir y relacionarnos para dejar de ser el “hombre” que conocemos (liberarnos de los privilegios, sacudirnos la competitividad crónica, la legitimación de la violencia…), ¿por qué seguir llamándolo “hombre”? ¿Qué tal si nos salimos de las cuadrículas binaristas y empezamos a sentirnos todos, todas, todes simplemente personas? Que no es poco.

Vaciar las cajas de lo que llamamos masculino y femenino, mezclar sus atributos, habilidades, emociones, potencialidades… y que cada cual se desarrolle con las que quiera. Sin más.

Es solo una idea. Un horizonte. Nos toca nadar.

javierlópex

Óscar

“Hombre es una persona como yo aunque con polla”

Mariola.

Ana: una cita de Coral Herrera en “Cómo disfrutar del amor”

Somos llanto. Y cuando somos conscientes es difícil de parar. Casi siempre lloramos, cuando aceptamos nuestra vulnerabilidad, no sólo por lo que nos lamenta sino por todo lo que no pudimos llorar, por no saber, no por no querer hacerlo. Y esa pena puede venirnos dónde sea. Hay que aceptarlo, y llorar por lo que muchos pensamos que no era cosa de hombres. Comparte tu llanto. 

Marcos.

Marta.

Definición de hombre: sujeto que la sociedad necesita de manera urgente que aproveche el potencial de su posición y sus privilegios socioculturales para la transformación de las desigualdades reales que imponen la forma de convivir entre los géneros.

Macu.

Antonia.
María.


“Él” es tener miedo a otros “él” cuando camino por la calle, cuando voy a un bar o cuando iba al gimnasio (ya no voy). Miedo de la reacción agresiva contra mí que pudiesen tener por no ser como “él”… por no ser tan macho como “él”, tan bruto como “él”, tan sexista como “él”… Miedo por ser gay y no ser cómo “él”… o sí, pero por no aceptarse “él” como lo hago yo. Miedo a que mis ideas sean rechazadas… Miedo de que me vean como un enemigo de la fatria o de la cofradía masculina y sientan necesidad de venganza… No tengo miedo de que me griten “maricón”, eso no me violenta… sino de todo lo que puede venir detrás. Miedo de que me hagan a mí lo que le hacen a quienes consideran inferiores a “él”. Quizás sea una visión muy negativa, pero no deja de ser una visión real… mi visión, mis vivencias, mi realidad. 

José.


transboys.es

✨¿Qué significa ser hombre? Es una pregunta muy complicada y abstracta. ¿Eres capaz de contestarla? Diferentes personas han intentado darle forma a esa incógnita de ser “él” y no “ella” y las respuestas no pueden ser más dispares y diversas. ⁣
🗣️Para nosotros ser hombre es sinónimo de felicidad, de disfrutar de tu sexualidad, de la libertad… Ser “él” es una sonrisa eterna en el rostro, una seguridad en uno mismo, una valentía para afrontar el mundo tal como eres. ¿Y para ti? ¿Qué significa ser “él”?

“Ser hombre es no ser mujer… Ni nada que se le parezca.”

Laura.

 “Tras una bronca, dos amigos hombres tienen la capacidad de pasar página sin dramatismos.”

M.

Cualquier término se define siempre como oposición o contraste a otros.

En el caso de “hombre”, se reconocen dos acepciones: en oposición al concepto “animal” y en oposición al de “mujer”.

Entonces, ¿dónde ubicamos el término “mujer”?

Creo que ya nos toca renombrar algunos términos.

Orlando.

“Utilizan un vocabulario más duro para demostrar fuerza.”

M.

No sé si te vale de algo, sé muy poco de todo esto, la verdad. Yo siento que todos estamos impregnados de prejuicios impuestos social e históricamente por lo que siempre me considero a mí mismo como un racista, clasista, machista y todas esas cosas, pero… en fase de “rehabilitación”.

Yo me he dado cuenta de que cuando pienso, actúo, sueño, me relaciono y demás, no soy consciente de ser un hombre… y no sé bien si esto es significativo de algo.

Pero sí creo que estamos viviendo u na época de cambios donde, respecto al tema, han ido apareciendo términos nuevos y conceptos también. No sé, quizás en un futuro haya términos asociados a determinados conceptos que desaparezcan.

Ya te digo, muy poco puesto en el tema, pero con mucha curiosidad y ganas de que muchas cosas en estos asuntos cambien definitivamente.

Gorky

“Son peludos por naturaleza y elección. Yo sería criticada.”

M.

“Él es un ser con esencia por un lado y con valores, aprendizajes y patrones por otro; que se cuestiona y replantea lo aprendido para afianzarlo y/o para reaprender y mejorar.”

M.

“Ser hombre es desconcertante, es la dicotomía entre vivir y comportarte como la persona que tus padres y su entorno moldearon para vivir en una realidad que ya no existe. Por eso hay confusión y miedo.”

H.

Una de las caras de la masculinidad, según lo veo, tiene que ver con los privilegios perdidos, a veces pienso que es como una construcción social cada vez más en desuso, como algo que ya no tiene la utilidad que tuvo y que va decayendo. Pensando esta idea, me encontré con esta imagen. Podría ser un poco metáfora de lo que digo.

Antonio.


“El hombre es visible – invisible según la conducta.”

Mario.

Cambio la pregunta. Quién soy yo!!!!?? Alguien/cualquiera que se busca, se encuentra … y sigue buscándose.

Javi.

Sólo me atrevo con algunas greguerías:

El hombre es un ser divino, pero algunos deberían haber seguido arriba en plan celestial, aquí se les tiene mal recuerdo.

El hombre es más fuerte que la mujer. Algo disculpable si no se ha visto a las atletas de la extinta RDA .

El hombre nunca llora. Hombre un desahogo de vez en cuando.

Luego está la teoría del calcetín que nos pone en el aprieto de ver si si se es hombre por fuera o por dentro. Si nos atenemos a dicha teoría llegamos a la conclusión de realizar un lavado entre medio.

A los hombre también nos ocurre que no sabemos o nos crea dilema colocar la sabana que cubre, no así la bajera. ¿Hemos de ponerla con el vuelto virado pa nosotros contradiciendo a la bajera?

Se complica la cosa con la teoría del contenedor que también nos alerta de que la apariencia dada no es la que te agrada y ahí se bifurca el asunto como las cabezas de la Hiedra.

Luego está quién sólo le interesa el sexo (sigo sin entender por qué les llaman interesados pues si sólo eso les interesa y no van por ahí abarcando lo inabarcable, austeros les diría yo).

No nos podemos olvidar del maridaje hombre/religión que es algo así como trabajar en la campaña de la Dirección General de Tráfico pero atropellando gente.

En fin, el término está sobrevalorado y llega a abarcar a especímenes que no dan la talla (moral), aunque suelo ser yo el que no encaja en los planes de tales especímenes, bueno, en sus planes de exterminio sí.

A modo de conclusión diré que ni idea acerca de eso de ser hombre, ni eso de ser mujer y ya no te quiero ni contar si atendemos a diversidad…pero aconsejo no adoptar roles que no provengan de tu propio convencimiento, uno serio, se le reconoce porque suele dejarte dormir por las noches, mientras tanto dejo de pensar en términos de dominación, de privilegios, de explotación, de tradición, de menosprecio y confío en que las sonrisas que me devuelven se deban a eso y no a otros motivos…

Beni Lobezno

“Quien lucha por mantener la realidad y quien lucha por descubrir su espacio.”

H.
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