sexología

Me aproximo a la sexología motivado por preguntas que no acababan de responderme la teoría de género ni los estudios de masculinidades. Y muy especialmente, por la convicción de que la educación sexual es una herramienta clave para desmontar comportamientos y mandatos de género.

Una educación sexual que se aparte de tabúes y silencios, los que nos han llevado durante generaciones a saciar nuestras necesidades de conocer en fuentes sesgadas, que refuerzan visiones sexistas y estereotipadas. Tampoco una educación sexual centrada en la anatomía y la reproducción. Ni mucho menos en los enfoques del terror a embarazos y enfermedades de transmisión genital. La apuesta es una educación sexual que acompañe en el reconocimiento como seres sexuados que somos, en la identificación del deseo y la erótica como vivencias de encuentro de las vulnerabilidades que nos atraviesan, que también somos.

La sexología abrió la puerta al acompañamiento, concretamente en los muchos malestares y desorientaciones que vivimos en las relaciones atravesadas por el deseo y la erótica, tan necesitadas de escucha y negociación constantes.